Los hombres pueden quedarse despiertos hasta las 2 de la madrugada, levantarse a las 6, estar endeudados, sin dinero, solos, y aún así tener fe en que algún día todo saldrá bien. A eso se le llama ser un hombre.
En el fondo, no quiero contarle a nadie lo que está pasando en mi vida. Prefiero guardármelo, vivirlo a mi ritmo y en silencio. No todo el mundo entiende, y no todo el mundo necesita saber.
Lujos que no parecen lujos pero que sí lo son:
– Vivir a menos de 15 minutos de tu trabajo
– Agua caliente 24/7 en tu casa
– Vecinos tranquilos y días relajados
– Árboles frutales en tu jardín
– Mañanas lentas con desayunos largos
– Regresar a casa con bien, todos los días
Hay un tipo de personas que no disfrutan salir de casa.
Se sienten en paz en su propio cuarto, en su propio mundo.
Y si salen, es solo porque no les queda de otra —van, hacen lo que tienen que hacer y regresan rápido, sin hablar casi con nadie.
Son esas personas que tienen uno o
Mi mayor decepción laboral fue entender que no basta con hacer bien tu trabajo, con amar lo que haces, con querer estar en ese lugar. Si no encajas, no caes bien o no te alineas con el ego de quien te lidera, vas perdiendo. Aunque seas competente, aunque des tu mayor esfuerzo,