Lo fantástico del fútbol es que no se puede aprender de grande, te discrimina sin piedad. Es increíble lo expuesto que te deja la pelota, cuando desperdiciaste la mejor parte de tu vida encerrado enfrente de una computadora y no corriendo detrás de ella.
Cuando era chico, mi mamá me mandaba a comer a los cumpleaños para que volviera sin hambre a casa. Volvamos a los valores que nos hicieron grandes como nación.
Aprovecho esta boludez para decir que si sos de otro equipo de fútbol que tu viejo es una deshonra y si sos del clásico rival muchísimo peor. Error gravísimo en la crianza.