Jamás, ni por descuido o por venganza, se tocan las heridas de los demás. Las vulnerabilidades siempre se respetan y nunca se aprovechan porque somos lo que hacemos con la confianza que nos dan.
Cuando lloro por estrés pero se convierte en llanto por mi familia, por mis errores del pasado, por cosas que no puedo arreglar, por no saber si estoy haciendo las cosas bien, por la vida en general.