Lo malo de crecer en una casa donde nunca se piden perdón, es que no sabés que decir cuando alguien se disculpa, tipo te tiran una re disculpa super emotiva y vos quedás así:
una vez en un grupo de la facultad me burlaron masivamente por tener un apunte de 9 hojas para un final (ellos tenían entre 30 y 60 hojas), cuando nos dieron las notas fui el unico q se sacó un 10. querían brillo y me lustraron la poronga