Querido Dios, gracias por decir "NO" cuando mis oraciones estaban fuera de tu voluntad. Gracias por las lecciones de vida que me han enseñado a ser más fuerte y reconocer que tu voluntad siempre es mucho mejor que mis anhelos. Confío en ti.
Reduje mi círculo y volví mi vida más privada.. porque aprendí que no siempre hay que tenerle miedo a los enemigos… si no a quienes se hacen pasar por tus “amigos ”.