Me iba a quejar por el cansancio que siento, pero recordé que es un privilegio poder concentrar mi energía en actividades, metas y sueños que yo misma elegí.
Mi papa me acaba de decir algo valiosísimo: Cuando una mujer trabaja, estudia y tiene aspiraciones, ya no está en condiciones de dejar entrar a su vida a cualquier hombre, cuando una mujer es inteligente y tiene metas, tiene el poder de escoger a su acompañante de vida.
No hay atajos. Madrugar es difícil, cuidar el cuerpo es difícil, estudiar es difícil, trabajar es difícil, crecer espiritualmente también. Pero es justo que mucho cueste lo que mucho vale.