Siempre cuidaba mis acciones para no hacer sentir mal a las personas, hasta que me di cuenta que a los demás no les importa si sus acciones te lastiman.
El exceso de empatía también te destruye.
A veces pienso que hay gente que no te quería como imaginabas, solo te necesitaba, solo le hacías bien, solo lo sacabas de lo terrible en su mundo y eso es confort, no amor.
“Lo adopté esta mañana. Tiene 15 años y es demasiado viejo para que muchas personas se fijen en él. Después de pasar años en el refugio, finalmente encontró un hogar. Mientras estoy acostada en la cama con él, me mira, con una sonrisa en su rostro, sabiendo que está a salvo por
universo, no me mandes gente que responde cada 7 horas. Por favor, sorprendeme con un empalagoso que me pregunte si ya comí y que me mande fotos del cielo porque “pensó en mí”.