Ana Obregón, aquella mujer que se va a otro país para llevar a cabo una práctica ilegal en España y de vender a su hija/nieta en portadas (con cara incluida), pidiendo justicia social. Ella.
En fin. Es que hay que reírse, de verdad.
Estos homófobos que van arrancando banderas LGTB y prohibiendo películas por un beso entre dos mujeres usan el argumento de la defensa de la homosexualidad solamente si es para justificar un genocidio. Qué profundo asco.