Los malos somos siempre nosotros. Si los holandeses hablan antes, es confianza. Si los brasileños se bordan la estrella, es esencia. Si nosotros respondemos, somos soberbios. Siempre la doble vara. Argentina contra todos. Como nos enseñó el Diego, vamos de nuevo.
Lo insultaron. Le dijeron negro. Lo invitaron a pelear. Lo rodearon. Le pegaron entre 5. Lo filmaron. Festejaron. Se abrazaron. Escaparon. Se dividieron. Se limpiaron su sangre. Se cambiaron de ropa. Se sacaron una selfie. Sonrieron. Comieron hamburguesas. Acusaron a un inocente.