1️⃣ Derrocar a un dictador suena moralmente justo. Nadie llora por un tirano. Pero el derecho internacional no se construyó para proteger a los buenos, sino para contener a los poderosos. Por eso prohíbe la fuerza casi sin excepciones: no porque ignore la injusticia, sino porque
Si de verdad queremos una Venezuela libre, no podemos aplaudir que caiga un dictador a punta de bombardeos. Nicolás Maduro fue un dictador y su caída alivia a millones, pero lo ocurrido no fue una liberación sino una intervención militar imperialista liderada por Donald Trump,