Me pesa cuando la rutina adulta me absorbe tanto que ya no queda espacio para lo que amo; y cuando por fin hay tiempo, el cansancio mental y físico es tan grande que lo único que quiero es silencio y cama.
Fiel creyente de que uno de los momentos en los que uno se siente más amado en la vida adulta es cuando la otra persona hace cosas para facilitarte la vida día a día. “Yo te ayudo”, “yo me encargo”, “te colaboro”, “ocúpate de esto y yo me ocupo de lo demás”
Me desperté a las 9.30, tomé mate sin apuro, hice ñoquis caseros, dormí siesta, anduve en bici. La felicidad no está en las personas, está en no trabajar