Los que amamos el fútbol no podemos más que sentir emoción por un recibimiento así. Imaginate ser de Racing y estar en el Cilindro en este momento: un momento que vas a recordar durante toda la vida.
Nos devolvió una identidad pérdida y nos permitió volver a soñar. Superaste a un rival que cuadruplica tu presupuesto, pero la suerte simplemente no cayó de nuestro lado.
Ahora hay que seguir, con renovación a Costas de por medio y una limpieza de jugadores que sobran en enero.
Gustavo Costas armó de la nada un equipo de hombres como pocas veces vimos en Racing, un equipo que nos hizo sentir que no había rival demasiado grande.
Y así perdió, en sus términos, de pie y haciendo que los jugadores europeos hagan tiempo. Honor, Gustavo. Mucho honor.
No Gustavo, no nos defraudaste, nos diste la ilusión de que se puede. Nos uniste a todos detrás de un mensaje, nos hiciste vivirlo de esta manera, tan única tan loca, tan especial. Esto es todos juntos, y es con vos.
Gracias.
En su noche más difícil, cuando erró goles inimaginables para un 9 de su clase, Maravilla se llevó una ovación enorme y necesaria. Y él, pese al momento que atraviesa, tuvo un temple enorme para meter el penal. Esta foto resume ese sentimiento mutuo que va más allá de una racha.