La Cuaresma nos invita a la solidaridad con este mundo herido que es nuestra casa común. Podemos cuidar un jardín, acoger a una familia de refugiados, apoyar una causa ambiental, promover la justicia y la paz, preparar el Sínodo del Amazonas.
Que nuestro testimonio del Redentor y nuestra solidaridad con los pobres y los perseguidos, traiga esperanza y paz, consuelo y fortaleza en estas situaciones tan difíciles.