Parecía imposible, pero está ocurriendo. Un presidente autonómico podrá convocar un referéndum y malversar dinero público para organizarlo, y ninguna de las dos cosas será delito.
Es intolerable dar pasos atrás en la lucha contra la corrupción y la protección del Estado.
El procés ha acabado, estamos en una nueva etapa de convivencia y concordia.
En Cataluña no va a haber ninguna consulta de autodeterminación.
Es hora de superar la fractura de una vez por todas.